lunes, 21 de julio de 2008

DEFUNCION DE DON JOSE MARIA ENTRECANALES AZCÁRATE : DESCANSE EN PAZ



José María Entrecanales Azcárate, uno de los fundadores del Grupo Acciona, ha fallecido a los 74 años Entrecanales padecía un ictus cerebral. Controlaba la empresa junto con su hermano Juan, su hijo José Manuel y su sobrino Juan Ignacio.

RECUERDOS

La importancia de llamarse «Entreca»


José María Entrecanales presidirá Acciona, resultado de la fusión entre su empresa y Cubiertas


JESUS CACHO
Antonio Garrigues suele decir que prefiere una cena restringida con José María Entrecanales a una fiesta con señoras, una afirmación que no es cualquier cosa, teniendo en cuenta que al famoso abogado le distingue la fama de gustarle las señoras más que el caviar beluga.

¿A qué se debe tan radical declaración de intenciones? A que en una cena entre amigos, esas cenas donde uno puede relajarse sin necesidad de mantener las espaldas cubiertas, José María Entrecanales es capaz de desplegar su talento para cautivar a la concurrencia con socarronería, ingenio y un sentido del humor -el salvavidas para atravesar la corriente de la vida, que decía el poeta- difícilmente igualable.

Pero no se crea nadie que estamos ante un gracioso al uso, un Chiquito de la Calzada de la alta burguesía madrileña, un chistoso rico, no, que José María Entrecanales Azcárate, 64 años, es un hombre tímido, que podría pasar por radicalmente introvertido en una reunión que sobrepase las 10 personas y en la que no se encuentre a gusto.

El es «un tío con el que da gusto estar cuando se encuentra relajado», de conversación inteligente, de ironía sutil, un rico que no va de tal, un millonario que «está muy bien» en opinión de la sociedad madrileña que le frecuenta, un personaje reñido con la estupidez, que no aguanta la ramplonería de los simples, y que huye de la gente poco o nada interesante.

Miembro de la segunda generación de un apellido ligado al negocio de la construcción, su padre fue un conocido catedrático de la Escuela Superior de Ingenieros de Madrid, un padre exigente, partidario de una estricta disciplina con los hijos, de forma que este Entrecanales que luego iba a deslumbrar con su ingenio a la buena sociedad madrileña tuvo que sufrir desplantes similares a los padecidos por otro famoso millonario, Emilio Botín junior, por parte de su no menos famoso padre, Emilio Botín senior, y aquellos «tú calla, niño» que todavía recuerdan muchos que les vieron juntos.

HERENCIA.- Ambos padres, sin embargo, legaron dos grandes empresas a sus hijos, que luego éstos han sabido conservar y engrandecer. En efecto, el cátedro José María Entrecanales Ibarra fundó en 1931 la constructora Entrecanales y Tavora con el constructor sevillano Manuel Tavora, y en 1970 tuvo el coraje de abandonar sus funciones gerenciales para dar paso a su hijo, también ingeniero de caminos.

José María, que ya había dado pruebas suficientes de ser el listo de los Entrecas frente a su hermano Juan, a quien muchos consideran un perfecto good for nothing, se hizo con las riendas del negocio constructor familiar con 37 años, dispuesto a partir de entonces a reñir singular pelea con la otra gran fortuna de la construcción, la de Rafael del Pino y su Ferrovial, por el liderazgo de un sector plagado de nombres propios, nombres y familias que han doblado sus fortunas durante la etapa felipista gracias a la inversión en obra pública, gracias a los Presupuestos Generales del Estado, en suma.

Hombres y nombres que se acoplaron con gusto a vivir en los usos y costumbres del felipismo, más aún, que se encamaron con él hasta convertirse en esa columna vertebral del dinero (eran «mis empresarios», que solía decir Felipe con desparpajo, cuando quería dejar en evidencia a los líderes de CEOE) que apoyó al audaz vendedor de peines sevillano durante los últimos 14 años, cerrando así el paso o haciendo más difícil una alternativa política de la derecha.

Claro que a veces había que pagar comisiones, cierto, pero ¿qué constructor hubiera podido mantenerse al margen de un esquema de comportamiento que hizo de la coima una forma de supervivencia en un negocio duro y difícil, en el que es necesario pelear hasta la extenuación por la última peseta?

Hay que decir, en honor a la verdad, que los Entrecas, frente a gente como los Albertos o el propio Del Pino, no fueron precisamente quienes mayor tajada sacaron del boom especulativo de la segunda mitad de los 80, cuando, en opinión de un competidor, «podían haber comprado medio Madrid».

José María Entrecanales ha ido durante todos estos años tejiendo un sistema de relaciones de poder frondoso y enraizado. Este Entreca es hoy uno de los hombres mejor relacionados de España, con brazos ejecutores tan notables como el del ministro de Defensa, Eduardo Serra, y con amistades tan notorias como la del Rey Juan Carlos. En realidad, José Mari Entrecanales es el centro o la argamasa que aglutina a un ramillete de personajes de primera línea de la sociedad madrileña, con amigos íntimos como el ya citado Garrigues, como Fernando Asúa, como Carlos Bustelo, como Mariano Rubio (amistad cimentada en la primera mujer del ex gobernador, Isabel Azcárate, la prima venezolana de los Entrecas), por supuesto como Plácido Arango, un intimísimo, o como José María Echevarría, Manolo de la Concha, o Leopoldo Rodés, tipos muchos de ellos ligados al hard core de la extinta biutiful pipol, miembros casi todos de ese selecto club empresarial llamado Instituto de la Empresa Familiar, las siglas bajo las que Felipe González, con el v/b de Jordi Pujol, cobijó a «sus empresarios».

Sin embargo José María Entrecanales no se ha comportado nunca como un biutiful al uso. En efecto, este hombre grandón, de risa fácil, de gesto amplio, ojos vivos, frente despejada y abundante pelo blanco, ha sido siempre un tipo austero («mi principal activo es que siempre he sido un pesetero», declaró a Actualidad Económica en la única entrevista que ha concedido), que además de no presumir de riqueza hacía alardes de tacañería a la hora de tirar de cartera y pagar una cena, un personaje que ahora vive en un modesto chalé (en realidad dos, unidos) en el madrileño barrio de la Cruz del Rayo, tras haber vivido varios años con su primera mujer, Blanca Domecq, en un piso de clase media donde nacieron sus hijos.

Tras una larga estadía en la casa de La Moraleja que hoy ocupa su hijo José Manuel, un tipo prometedor que se perfila como indiscutible sucesor al frente del negocio constructor, José Mari Entrecanales se divorció de Blanca para casarse con María Marsans, una mujer bella, inteligente y resultona, como todas las Marsans, que ya había roto algunos notorios corazones del todo Madrid y que le ha dado dos hijos, todavía de corta edad, que han devuelto la ilusión a un hombre dispuesto a vivir una segunda juventud.

Dispuesto también a hacer realidad ese gran grupo constructor que se perfila tras la operación Cubiertas, una empresa de menor tamaño por la que, hace un par de años, Entreca y Rafael del Pino, o dos gallos en el mismo corral, riñeron una de las más duras e interesantes batallas empresariales que se recuerdan por estos pagos. Fiel, sí, a las reglas y secretos de un negocio que conoce como pocos, desengañado como está de experiencias como la de la sociedad Bestinver, creada por los hermanos para canalizar sus inversiones en otros campos de actividad, y con la que han perdido más que ganado.

ACCIONA.- La suma de Entrecanales y Cubiertas permite la creación de un grupo que pasa a ocupar el tercer lugar de la clasificación sectorial por volumen de facturación, con 335.000 millones de pesetas, sólo por detrás de FCC, el imperio de las hermanas Koplowitz, y de Dragados (más Comylsa y más Tecsa), la constructora del grupo BCH que recientemente llevó a cabo un intercambio accionarial con FCC, lo que dibuja en un horizonte relativamente próximo la aparición del primer grupo constructor español de tamaño europeo.

Eso supondrá que los dos patriarcas de la construcción española, los dos hombres que pelearon por la hegemonía sectorial, Rafael del Pino y José María Entrecanales, habrán perdido la guerra del liderazgo frente a ese monstruo surgido de las entrañas de la fusión de Fomento de Construcciones y Contratas y Dragados.

Ese movimiento, con todo, sólo puede acelerar el proceso de concentración en un sector donde todavía hay demasiados solistas tratando de interpretar una cada día más difícil partitura. En efecto, el obligado recorte de las inversiones en infraestructuras y la realidad ineludible de la Europa del euro significan para el sector la necesidad de ganar tamaño por encima de todo, lo que abre la espita a nuevas fusiones como solución de supervivencia.

De momento, la operación Entrecanales-Cubiertas ha dado lugar a la creación de un grupo que tiene el viento a favor de un bello logotipo, una hoja de encina, y en contra un nombre horrísono, «Acciona» (¿Cuánto dinero le habrá costado a Entreca semejante hallazgo lingüístico?), una sociedad que contará con un capital social cercano a los 11.300 millones de pesetas, y cuyo presidente ejecutivo va a ser, como no podía ser menos, José María Entrecanales.

Una medalla más para un hombre que, en plena juventud, heredó de su padre una empresa constructora que ha sabido engrandecer, y que hoy es una fortuna que supera fácilmente los 50.000 millones de pesetas, pero a quien, justo es reconocerlo, nadie ha regalado nada, que todo es fruto de su inteligencia y esfuerzo.


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http://www.elmundo.es/1997/03/17/economia/17N0050.html



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